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domingo, 20 de septiembre de 2015

La carta que no supe compartir por dropbox

Carta abierta a Wradio

No quería usar este medio, porque pensé este blog para otro propósito. Pero comunicar esta opinión me parece urgente.

La copio, además de dejar el vínculo.


Carta abierta a W Radio, programa de mañanas W, a Natalia Springer y en especial a Julio Sánchez Cristo, Félix de Bedout y Camila Zuluaga 

Buenas tardes

Comienzo por agradecer el gran trabajo que hacen Julio Sánchez, como director de un programa radial que oigo con frecuencia y la gran cultura que nos aporta, con sus opiniones y denuncias; a Félix de Bedout, quien es un gran periodista con un conocimiento sobre un deporte que disfruto; y a Camila Zuluaga, una persona que considero muy brillante y que aporta geniales opiniones, soportadas, fundadas en un gran ejercicio de investigación.

Entiendo que asuste un poco cuando uno lee que alguien, o su empresa, recibe un contrato por $4.000.000.000 incluso causa enojo, porque son los recursos de todos y debemos cuestionarlos. W Radio cuestiona esto, de manera sistemática, y me parece de la manera correcta: fuerte, y directo.
Pero creo que les hizo falta investigación conceptual básica. Así opino y me explico sobre esto en varios puntos. Y hablo un poquito duro para que se entienda.
  1.   Le cuestionan a la Doctora Springer sobre su calificación, acerca de lo adecuado de su formación para el informe que ha entregado, y los que está por entregar. Es válido, porque reitero: me encanta que nos ayuden a vigilar el uso de los recursos públicos. Pero comencemos por lo obvio ¿Saben qué es un doctorado? Yo creo que, basado en las preguntas que hicieron Camila y Félix (Sí me permiten el atrevimiento del uso de sus nombres de pila), me parece que no. Natalia se equivoca al asumir que lo entienden, entonces no explica este tema obvio y esencial. Les quiero contar mí perspectiva personal sobre lo que es una formación de este nivel. Un doctorado es ‘apenas’ una investigación original, sobre un tema relevante que una institución reconocida admite. Esto quiere decir que si me otorgan un título de doctorado, hice una investigación única, que un grupo de personas y una institución creen que es importante; es decir que no hay otra persona en el mundo que haya dicho lo que dije, y se ha dicho con gran rigurosidad, no es una opinión, es una fundación de verdad, de teoría.
  2.   A ver Natalia ¿Pero ese trabajo no lo pudo hacer un economista, un estudiante? Julio, categóricamente NO. Usted puede poner una máquina a procesar los datos, por sensibles que sean, incluso por difíciles que esos datos sean de poner en datos programables. Pero se necesita alguien, una persona o grupo, que le diga a la máquina qué variable cruzo con cuál. Intento hacer un símil para que se entienda mi punto de vista. Yo me puedo saber los ingredientes del ajiaco, pero saber sí los modifico, cuándo los pongo en la olla y a qué temperatura; es otro problema diferente, para explicar eso de manera técnica necesitaría biólogos, físicos, químicos, y un largo etcétera. Yo que sé preparar un ajiaco muy rico aquí en México, con falta de ingredientes, no sé explicar todo el proceso. Julio, Félix, Camila; esto no se trata de poner en un Excel bases de datos y hacer una regresión lineal simple, decidir qué columna es válida para combinar con otra, y cuál es la adecuada puede tardar años de teorización cualitativa. No he pedido permiso a mis maestros sobre estos temas, pero los invito a que los confronten: Sergio Monsalve Gómez, Arsenio Pecha, y Óscar Soto Bocanegra. Sin duda todos son los mejores en sus campos y podrán explicar mejor que yo porqué no es tan fácil decidir qué variable se combina con cuál en un conjunto de datos.
  3.  Una de mis exnovias está felizmente casada con un suizo, vive allá; una de mis hermanas vive en Europa y tuvo un hijo con un europeo. Sé por las historias que ellas me cuentan que mantener el apellido es un problema, y peor es tener un nombre en un documento y otro en el pasaporte, y más si se es de Colombia. Yo creí que ustedes viajaban seguido, pero pareciera que no; no tienen idea el pequeño infierno que vivimos al pasar por los dispositivos de seguridad, y en particular si uno está radicado en otro país. Natalia les hizo varias pregunticas de lógica, pero no sé si de verdad las registraron.
  4.  Me repito un poco, pero es importante. Un doctorado es una investigación única. Uno se gradúa como la única persona del mundo en la historia que ha concluido lo que diga el título de la tesis. Para llegar a eso no es nada más opinar, se debe revisar todo lo investigado sobre el tema para poder decir que la conclusión es en realidad nueva y le aporta algo al mundo. Esto de un doctorado no es un cursillo o un pregrado; no te llevan de la mano en cada materia. La persona que se atreve a esto está sola, porque su tema no lo trata nadie más y porque es una vida difícil.

Ya no me extiendo más, para no aburrir. Espero no ofender con mi posición fuerte sobre lo que un gran trabajo de toda la vida significa. Pero creo no lo han entendido. Una comparación, que no es igualación, con la medicina: ¿Cuánto vale una aspirina para su resfriado?

La científica que lo haya hecho tuvo que estudiar años de biología en general, medicina para entender el cuerpo humano, virología, farmacología… es una persona que toda su vida ha tenido la misma pregunta en la cabeza y ha ido de lo general a lo particular para contestarla. En total unos 20 años mínimo de investigación, en un ambiente hostil y casi siempre sin dinero. El precio del producto de su trabajo no será equivalente al valor del conocimiento invertido.

Para terminar agradezco de nuevo el trabajo periodístico de todos, los mencionados y los que no, porque abren la puerta para estos debates tan necesarios. A la Doctora Natalia, a todos los estaré siguiendo con atención y gusto.

Gracias

jueves, 30 de julio de 2015

Me llevaría muchas veces más a la cama a esta septuagenaria


Estas relaciones con gente muerta como que no son del todo sanas, o tal vez son de lo más sanas cuando se trata de relaciones platónicas. Mi primera cita con ella fue cuando yo tenía como 16 años, y me parecía increíble como alguien lograba imitar a cualquier persona; leía A pleno sol y algunas cosas no las entendí por ese entonces, yo inocente puro y casto.

Hace como un año tuvimos nuestro tercer encuentro con La Máscara de Ripley, y sé que leí El talentoso Señor Ripley en el interludio. El recuerdo más que un tono particular, o un ritmo específico es un buen sabor de boca y algo especial: si bien es novela policíaca, o negra creo que le dicen algunos ahora, no vas siguiendo al policía o al detective: estás en la ropa del atormentado asesino. 

Esta vez Patty (por lo que he leído  Semana negra en España me lanzaría un cenicero si me oyera llamarla así) se metió en mi cama, bueno está bien, exagero un poco, más que nada me acompañó en los trayectos de metro de esta semana con La coartada perfecta. Resulta especialmente adecuada la lectura para el transporte público porque son cuentos cortos en los cuales los protagonistas persiguen honrar el título. Cada final sorprende, es genial.



Ninguno de los cinco cuentos tiene desperdicio, tal vez en el primero de los cuentos la mujer(cilla) es retratada como sumisa, emocional y tonta, pero creo que es un poco parte de la presión que necesita el protagonista de la historia para el golpe final.

Sumercé que está leyendo ¿También se llevó a la cama a esta señora? ¿Le gustó? ¿Mucho o muchísimo? Yo rara vez busco específicamente un título pero estoy empezando a sentirme culpable con ella: NO HE LEÍDO EXTRAÑOS EN UN TREN. Les encargo si están cerca y lo tienen por ahí arrumbado en un rincón.

Sí les da pereza clavarse todas las 94 y media paginotas de esta edición, los cuentos que más me gustaron fueron: Maquinaciones, y Variaciones sobre un juego; en orden de más gusto a menos gusto, hoy casi se me pasa mi parada del metro porque estaba terminando de leer. 

Ah! Si me invitan a ver la versión cinematográfica dirigida por Hitchcock no me enojo

jueves, 23 de julio de 2015

Yo fui por pastel y me dieron cheesecake. El adversario de Emmanuel Carrère

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Ya había tenido una experiencia placentera con Emmanuel (ya saben que soy confianzudo) y la contraportada prometía, según yo leo y reproduzco para ustedes abajo con la esperanza de que alcancen a leer, otra novela con un personaje central trastornado. Y pues sí pero no.

Con el propósito de no arruinar el libro para quien lo quiera abordar después de este comentario solo diré que no es una novela, pero sí cabría como relato; sí hay un personaje central trastornado y creo notar un estilo narrativo particular del autor. Emmanuel intenta retratar el estado mental del protagonista con sus acciones que si bien están fuera de lógica, o del sentido común, de alguna manera tienen motivo.

Digo que fui por pastel (ponqué le dicen en mi tierra natal) y me dieron cheesecake, porque no encontré lo que esperaba, sino un sustituto aceptable y agradable.

Como nos da pistas la contraportada, el relato está basado en hechos reales. Aquí un comentario corto sobre ese mote: "basado en" quiere decir que el argumento central sucedió alguna vez, no que esto es un documento histórico.

 Triste tener que aclarar que pasa igual con las telenovelas y los libros sin importar quien los escriba, sin importar si son sobre fútbol o narcotráfico, sin importar si el escenario es Colombia, Rusia o México. Todas esas obras son en gran parte ficción.

Sí es estremecedor. Nos vamos enterando de cómo se va construyendo un castillo de naipes alrededor del protagonista de los eventos.

Definitivamente visitaré de nuevo las letras de Emmanuel. Si a usted le gustan las historias con locos, y a veces le genera cierta simpatía el psicópata, seguramente le va a gustar lo que escribe este francés.

jueves, 16 de julio de 2015

Esa corriente especial. Fuera de juego por Emmanuel Carrère

Esta reseña de reciclaje tiene un propósito, preparar el terreno a la siguiente del mismo autor que será sobre 'El adversario'


Emmanuel Carrère es un escritor francés que ofrece matices profundos y una narrativa agradable en sus novelas, también ha hecho algunos guiones y sigue más o menos activo entre la élite de la cultura en Europa. He encontrado uno de sus trabajos por accidente (como suele pasar) “Fuera de juego” (Hors d'atteinte ? título original) me llamó la atención durante un viaje en el que me había ya quedado sin lectura. Era de lo poco que se permitía comprar en Cuba por esos días, ahora quien sabe cómo estén las cosas.

Frédérique es la protagonista de esta historia, la cual representa la naciente clase media de nuestros tiempos, también con los dilemas propios del ser diferente sin dejar de identificarse con grupos de referencia, de pensar diferente sin estar aislada. Ella lleva una vida de madre soltera y una relación más o menos liberal con el padre de su hijo, hasta que conoce y saborea la ruleta. El juego de azar la lleva por caminos alejados de sus senderos anteriores. Me identifiqué un poco con ella porque entiendo la emoción del juego de azar, la racionalización del éxito alcanzado en la mesa de juego que en realidad depende mucho de factores externos pero que como jugador uno se convence de que por múltiples acciones propias puede influenciar el resultado.

La novela transcurre de manera agradable, el personaje central es realmente profundo y extrañamente cercano a muchas personas de nuestra generación. Recomendado para todos, en especial para quienes han disfrutado de los placeres de los juegos de azar. Perfectamente se lee en un vuelo de dos a cuatro horas.

lunes, 13 de julio de 2015

Respuestas salmódicas colombianas ¿De verdad mejoramos?

Esta entrada surge a causa de un intercambio con @lucaspe en twitter que comenzó por la fuga de "El chapo" y siguió a la comparación con Colombia, la de ahora y la de la década de los 80. Y me dí cuenta de algo: mi credo es un colombianismo que tiene por dogma central: 'Colombia va mejorando'. Como que me he venido aferrando a esa afirmación sin mucho examen de la misma, con apenas una comparación de lo que me acuerdo de los noticieros de la época con lo que veo ahora, y pues que la verdad eso no está bien. Así que a riesgo de salir lastimado, comienzo este examen antes de conocer los resultados; a ver qué pasa.

Como no es un ejercicio serio, y por casualidad solo mencionamos una variable en nuestra conversación con Lucas y Catherine, pues intentaré comparar primero la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes (se mencionó Medellín, si encuentro más ciudades lo hago) y luego veré si encuentro datos de qué proporción de éstas se relacionan con narcotráfico. Pero creo que ya el primer dato es importante, es una señal de 'mejor o peor' más allá de la tendencia ideológica de cualquiera. (nótese, y espero que me crean, que propongo lo que pondrá a prueba mí dogma/opinión colombianista antes de buscar los datos).

Después de un rato de navegar entre diferentes aproximaciones, como de opinión Medellín ya no es de las más peligrosas o una mirada más estadística Evolución de la tasa de homicidios en Medellín 1975-2003   decidí ver la fuente de tan halagüeños datos de mejora las 50 ciudades más violentas 2014 de una nota de El Tiempo y otras que se colgaron de ahí.

Luego de una lectura (superficial, debo reconocer) todos los estudios (dos, vale que es un blog) apuntan a lo mismo: Medellín ha mejorado significativamente, digo mejorado en una comparación consigo misma. Quiero decir que 24.5 homicidios por cada 100.000 habitantes no es deseable, eso no hace una ciudad segura y uno se puede conformar con eso, pero en mucho mejor que 89, o que 400.

De esos no sé cuántos estarán, o no, relacionados con narcotráfico, y más aún no me atrevería a cuestionar si ahí suman o no las muertes causadas por el conflicto interno (yo asumo que no, pero es una presunción de mi parte). Pero creo que el número es muy elocuente, podemos hacer el ejercicio para otras ciudades, pero a riesgo de 'get to cocky' creo que Medellín es representativo en lo que a violencia en la urbe colombiana se refiere.

Otros aspectos, como en lo rural sí son (creo yo) trabajo de campo. Una labor en la que Lucas nos lleva mucha ventaja a la mayoría. Porque sí para las ciudades los datos pueden ser lodosos (de hecho no encontré datos de este año, para poner un ejemplo) para el campo y las selvas la cuestión puede resultar inexistente.

Creo que seguiré diciendo que sí hay problemillas de seguridad en Colombia, pero nada que ver con lo que está pasando en México hoy, que se parece a lo que pasaba hace 30 años (pucha, TREINTA!) cuando Pablo Escobar y todo ese rollo.



miércoles, 8 de julio de 2015

Instrucciones para vivir en México (II) Les recomiendo a mi amigo Jorge

Una de las cosas buenas de la ironía es que da permiso de decir cosas y culpar al lector en caso de mal entendido, cómo en el título: no hay instrucciones; más aún, sería imposible (creo yo) disfrutar esta colección de artículos publicados entre 1969 y 1976 sí no se ha tenido un proceso de inmersión en la vida mexicana, y me atrevería decir que en la vida chilanga (léase la experiencia en la capital).

Los artículos están repartidos en seis temáticas:
I. Lecciones de historia patria, debo confesar que me perdí un poquito.
II. Teoría y práctica de la mexicanidad, gran compendio de comportamientos típicos, que no es lo mismo que lógicos y eso es lo importante. De aquí sale Pobres pero solemnes que comenté antes en Instrucciones para vivir en México (I)
III. La familiona revolucionaria, dónde Jorge nos cuenta del proceso democrático, votantes, candidatos y partidos; resulta ser terroríficamente similar al que acaba de pasar.
IV. Con siete copias, una colección de experiencias contra y con la burocracia, aquí ya lo quiero hacer hermano e invitarlo a comer.
V. La lucha por aprender, son comentarios variados sobre la educación, Jorge y yo no podíamos estar de acuerdo en todo y él parece tener cierto desprecio por la educación formal
VI. Las madres y otras mujeres. Son comentarios sobre las mujeres en general y sobre su madre en particular, un poquito machista en algunos casos pero nada que lamentar.

Con Jorge comparto su perspectiva de la democracia, el sufrir de la burocracia (y su total inutilidad para el usuario al menos), algunos padecimientos de la mexicanidad. No comparto algunas ideas sobre las mujeres, o sobre madrugar, y claro que sus escritos sobre el teléfono y las cartas ya están fuera de contexto (no sé si totalmente, igual somos casi las mismas personas). Pero su tono irónico es constante.

Sí duermes arropado con la bandera de México y te enchilas cada que alguien medio dice algo de los mexicanos, mejor no pases de la presentación del libro, por la paz. Por otro lado, si eres capaz de reírte de tu propia mexicanidad, o como yo eres un feliz (sí me quejo, pero contento) extranjero habitando tierras mexicanas este libro te va a dar gusto, te vas a identificar y tal vez quieras consultar uno que otro artículo de vez en cuando, como quien va a contarle a un amigo algún fiasco que tuvo, y este amigo Jorge a su vez te cuenta uno similar que le pasó, pero hace cuarenta años.






jueves, 21 de mayo de 2015

Murakami está frito o tostado

Solo he leído dos obras de él, y parece uno de los más pródigos del último lustro, pero creo suficiente para defender el título: Murakami está frito o tostado; al juzgar por 'Al sur de la frontera, al oeste del sol' y 'Kafka en la orilla' creo que el japonés tiene serias obsesiones y trastornos, y justamente por eso logra contar historias descabelladas y generar simpatía con sus protagonistas.


Entiéndase que digo esto como una característica, ni malo ni bueno, él es así. Yo tiendo a simpatizar con el desequilibrado del cuento, y por eso disfruté Kafka en la orilla, todos en esa novela están bastante alejados de lo que ambiguamente llamamos 'normal'; es decir, un señor que habla con gatos, otro que colecciona almas de gatos, un joven con experiencias extracorporales, un conductor que decide dejar todo para ayudar a un desconocido, un grupo muy particular cuando menos. Diferente fue con 'Al sur...', leí un relato sin propósito; una historia que comienza en cualquier lugar y termina sin cerrar, como comenzando porque sí y terminando dónde se cansó, o llenó las páginas suficientes.

Algo tienen en común estas dos novelas: cierta aura de paranormalidad, y algo de arritmia. Ambos relatos presentan un fatalismo trascendental, la idea de un destino que nos supera como individuos y como especie; en una es algo más sugerido 'Al sur...', y en la otra es explícito 'Kafka...' y me parece bien, un relato puede ser tan descabellado como se quiera, pero no me gusta que me cambien las premisas iniciales. En ambas lecturas sentí dos cosas que no me gustaron: los personajes centrales dieron virajes radicales, no fueron consistentes con su imagen inicial; y el ritmo del relato fue muy disparejo, en 'Kafka...' hay una gran porción de eventos que simplemente suceden pero no significan en la historia, para que en una pequeña sección se concentren todos los sucesos que conducen al desenlace, en la otra novela cuando todo parece ponerse interesante sobre el segundo tercio, de repente mete todo al congelador.

Concluyo que las obsesiones de Murakami son dos: el recuerdo de sí mismo, la manera como nos recordamos y relatamos nuestras propias experiencias, donde el tiempo es maleable y los eventos relevantes son modificados dependiendo de a quién o cuándo relatamos; y la sexualidad, no tanto el coito en sí mismo, sino las definiciones de género por un lado, y por otro la presencia y origen de algunas filias.

Sí gustan de la novela fantástica y no se incomodan con algo de sexo innecesario en el relato, échense un libro de Murakami al menos.

sábado, 16 de mayo de 2015

Declaración de aclaraciones

Autorretrato
Me parece divertido leer y más divertido conversar sobre lo que se lee, pero resulta improbable conocer a alguien en una fiesta que comparta algunas lecturas con uno y quiera cambiar opiniones al respecto; por eso hago este nuevo intento de provocar conversaciones sobre lecturas.

Nuevo intento porque he realizado ejercicios en mis redes sociales, y seguramente reciclaré algunas de esas opiniones aquí, con la esperanza de un alcance mayor de público e incrementar las posibilidades de leer reacciones.

Mera lectura es donde iré opinando sobre lo que deliberadamente busco y lo que accidentalmente encuentro; hay de todo, principalmente literatura, también texto, periodismo, redes sociales y hasta sátira (género que se está poniendo de moda con iniciativas como Actualidad Paramericana o El Deforma).

El estilo es intencionalmente parcializado y provocativo, lo que aquí está escrito no es (necesariamente) lo que opino personalmente; mi posición sobre la mayoría de los temas es de extremo centro, este blog es de 'quiero pisar cayos'. Así que no lo tome personal, pero intente desmontar la retórica de cada publicación.

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