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viernes, 9 de junio de 2017

La torre oscura II: la invocación de los tres o el ka-tet se completa

Esta es la segunda entrega de la Torre Oscura de Stephen King, quien labró su fama en la literatura de terror, esta saga está en el terreno de la fantasía. Esta segunda entrega fue escrita, según algunas entrevistas y sus memorias parciales, en la segunda mitad de la década de los 80 del siglo pasado, y publicada por primera vez en 1991, unos ocho años después del primer borrador de la primera parte de esta historia y cuatro después de la publicación del primer tomo.

El relato continúa justo donde termina el tomo anterior, y resulta cerca de lo imposible comentar la trama de una saga sin revelar algo del desarrollo anterior de la historia; así que nada más diré que se desarrollan y completan los personajes principales de toda la saga, y se termina de establecer el tono mágico y las sorprendentes habilidades que supone debe poseer un pistolero para ser llamado así.

Como con cualquier saga, una vez atrapados en sus redes, adquiere su propia fuerza y continúa la lectura con su propio impulso.

Como experimento de relectura resulta interesante que hay detalles que llaman más poderosamente mi atención ahora, que hace 13 o 14 años cuando leí por primera vez este tomo; el cuál tuve que esperar un par de años a que fuera adquirido por alguna de las bibliotecas que tenía a mi disposición. 

Este relato, como el resto de esta saga, tendrá un poco de magia, bastante de emoción, algunos elementos emotivos; una narración bien llevada y la construcción de un escenario místico y heroico que se desenvuelve en un mundo paralelo, pero similar al que experimentamos. No recomiendo su lectura separada del primer tomo. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Internet: la autorreferencia aumentada o no vemos lo que es

Esta entrada es la pura y mera lectura de varios artículos, antes y después, de los descalabros recientes en algunas elecciones democráticas en todo el mundo, donde podrían mencionarse el Bretix, el plebiscito colombiano, o la elección presidencial en Estados Unidos.

La idea de que el cerebro es, entre otras cosas, un instrumento de interpretación que tiende a reforzar el mismo modelo del mundo, paradigma o cosmo visión, incluso si debe ignorar datos, no es una noción nueva; de hecho es más vieja que yo. Y seguramente la idea de que combinar eso, con la manera como interactuamos con las redes sociales, y elegimos la información que leemos, resulta algo evidente. Pero parte de mi cosmovisión implica que decir lo obvio, no es algo que esté demás.

La primera noción se explica a través de las ideas de Francisco Valera y Humberto Maturana, entre otros, es que nuestro cerebro principalmente se encarga de interpretar el mundo que nos rodea de una manera subconsciente, y una vez establecido el modelo con el cuál trabajará, hará lo posible para mantener la integridad del modelo y por tanto de todo el sistema. Aún a pesar de información contraria que pueda presentarse.

En cierta manera esto quiere decir que el cerebro elige los datos que vamos a procesar de manera consciente, para que no nos hagamos daño. La cantidad de datos, o estímulos, que recibimos en un momento dado es gigantesca, y pretender examinar cada uno de los elementos de manera consciente, más allá de si es posible o no, resulta impráctico al punto de impedir la superviviencia. Así las cosas, la mayor parte de los datos sensibles, o perceptibles con nuestros sentidos, es desestimado como relevante por nuestro cerebro antes de que lo notemos. En otras palabras: nuestro cerebro nos oculta parte de lo que pasa a nuestro alrededor, por nuestro bien.

Este proceso de preselección de los datos que vamos a procesar, sucede de manera inconsciente ¿O subconsciente? Y si bien se puede entrenar el cerebro para que nos permita acceder lúcidamente a más datos, la cosa sucede sin nuestro expreso consentimiento, y eso está bien. El lío es que parece que extrapolamos el mismo procedimiento a la información a la cuál nos exponemos en las redes sociales principalmente.

Esta selección de información, ahora sí más consciente, a la cual nos exponemos en Internet lo que hace es reforzar permanentemente nuestra propia percepción, y opinión, de lo que nos rodea. Y en este caso, no creo que esto sea para nuestro bienestar, sino más bien para nuestra comodidad y estar demasiado cómodos en ocasiones va en contravía de la supervivencia.

Seguramente en ese refuerzo de nuestra propia visión del mundo no pudimos ver quiénes eran la mayoría de opinión en las elecciones mencionadas, el diagnóstico de la mayoría parecía evidente, y resulta que no lo era; supongo que muchas personas tomaron decisiones vitales con base en los resultados esperados.

Ahora que termino estas líneas voy a atreverme a escuchar más música que no me gusta, seguir perfiles de Twitter que no necesariamente coincidan con mis opiniones, y seguramente leer argumentos más elaborados desde perspectivas diferentes a las mías; sé que será incómodo, pero espero aprender algo.

domingo, 31 de enero de 2016

Salman Rushdie East West no era para tanto

Tanto por leer y tan corto el tiempo.

 Rushdie es uno de los autores que se menciona seguido, y en particular entre personas que tienen a pensamientos fuera de la corriente principal. "Nada más por llevar la contraria" diría mi abuelita. Y leer a este señor está, aún haré otra visita por lo menos, entre mis deudas de cultura literaria. Famoso por "Versos satánicos" aquí ofrece una perspectiva que se antojó parecida a "La colmena" de Cela, una descripción por partes que parecen algo inconexas, pero a la vez componen un mosaico de algo.

Mi, y sí es mío y sólo mío, conflicto con East, West, es que llegué con una expectativa muy alta (que la fuerza no permita que me pase lo mismo con el episodio VII) entonces al leer un conjunto de historias más bien cortas, tal vez un poco escuetas, pues me quedé algo corto en mis expectativas. No sé sí me hace falta buscarle más a Rushdie, espero que sí porque lo haré; en caso que usted amable lector crea lo contrario, tenga la decencia de decirme, no sea malvado.

Lo más agradable de la lectura es lo eficiente. El inglés, limpio sin llegar a ser insulso con el que retrata tantos personajes en tan variadas situaciones. A veces cuando yo leo autores anglosajones clásicos, o de tradición romance de mediados del siglo XX y se me hacen pesados en sus descripciones, como que intentan montar toda la escenografía y eso me cansa un poco. Él no, ágilmente pone en situación y uno, o yo pues, me imagino a los personajes en escena. Lo recomiendo para los curiosos de otras culturas, pero no para quienes esperan vivir aventuras a través de las lecturas.


jueves, 27 de agosto de 2015

Cocina para uno y otros demonios manuales para técnicas de cocinar

Lo primero que quiero decir es: yo creo que saber cocinar y poder ejecutar recetas variadas con éxito no son la misma cosa.

Antes de comentar el manual explico mi comentario inicial. Para mí lo máximo de la cocina era ver a mi mamá sacar almuerzo o cena para dos tragones y una preadolescente remilgosa en treinta minutos, con una alacena disminuida, verduras con dudoso aspecto, y al menos para mí: sabía sabroso. ESO, ESO ES COCINAR. Tener carne de primera, con verdura recién cosechada, cortada bonito, en platos con todo el espacio, con utensilios de última... pues sí, lindo y todo, pero eso es cómo llevar el carro a la BMW, no siempre se puede.

Yo, después de cocinar sólo casi 15 años creo que CASI me emparejo, y CASI, puedo ver qué hay en la nevera oler y decir "mmm esto ya se está dañando, se puede hacer..." y medio queda comible. Ahora sí con el manual.

Las recetas sí dan, cumplen lo que prometen. Pero eso no basta, y nunca lo hará. Los cocineros lo saben, las madres lo saben, las abuelas lo saben. Pero nadie lo explica, cocinar es un arte y eso es más que un conjunto de técnicas, que son necesarias, pues sí. Entonces el manual funciona para empezar a operar con la cocina y creo que uno después empieza a descubrir que hay una lógica que más o menos se puede aplicar a las verduras, otra para las carnes rojas, otra a los granos secos, otra a para los cereales, pero todo es más o menos.

Hay que saber elegir las frutas, las verduras, las carnes, los quesos; incluso ir al mercado es parte del proceso de un platillo excelso. Pero faltan las ganas. El libro, otras recetas, tener ingredientes que no superen la fecha de caducidad y herramientas adecuadas, son necesarios pero no suficientes; en todo arte la pasión es el punto clave.

Piense en cosas bonitas mientras cocina, y la comida va a saber más rico. Y rico es una medida subjetiva que parte de algo que se aprende en la crianza; normalmente lo que uno juzga como el mejor sabor del universo es "cómo lo hace mi abuela" y pues es imposible hacerlo sin los ingredientes del rancho y la proverbial cuchara de palo, pero además ella hace los frijoles pensando en su nietecito, y eso es todo.

Libros como este, y las recetas que uno puede encontrar en muchos lugares, ayudan a que no haya consumo de productos crudos o en mal estado, y que sean las combinaciones más normales. Pero en preparaciones más normales como el arroz, hay tantas variaciones como familias; así que se vale hacer como mi mamá, y la mamá de mis vecinos, y algunos de mis amigos han hecho (yo cociné con mi mamá al hombro las primeras veces) cocine con el teléfono al hombro y vaya preguntando, y cuando ya tenga confianza vaya improvisando a gusto. Hoy en día ya es mí arroz, otro diferente al que hace mi mamá, que no es el mismo al que hace mi abuela.

¿A favor de las recetas? Sí! ¿De seguirlas al pié de la letra? Sí! pero la primera vez nada más; y muy al pie de la letra. En esto este manual está muy bien escrito porque deja poco al criterio del lector, entonces funciona bien para el neófito (hay muchas páginas de internet donde las señoras cambian notas de cocina que están en chino, pero ellas son amables y se puede preguntar) y las instrucciones se pueden seguir, los ingredientes están en español y no en localismos.

Y pues, también como en muchos artes: la práctica es esencial para mejorar.

   

jueves, 30 de julio de 2015

Me llevaría muchas veces más a la cama a esta septuagenaria


Estas relaciones con gente muerta como que no son del todo sanas, o tal vez son de lo más sanas cuando se trata de relaciones platónicas. Mi primera cita con ella fue cuando yo tenía como 16 años, y me parecía increíble como alguien lograba imitar a cualquier persona; leía A pleno sol y algunas cosas no las entendí por ese entonces, yo inocente puro y casto.

Hace como un año tuvimos nuestro tercer encuentro con La Máscara de Ripley, y sé que leí El talentoso Señor Ripley en el interludio. El recuerdo más que un tono particular, o un ritmo específico es un buen sabor de boca y algo especial: si bien es novela policíaca, o negra creo que le dicen algunos ahora, no vas siguiendo al policía o al detective: estás en la ropa del atormentado asesino. 

Esta vez Patty (por lo que he leído  Semana negra en España me lanzaría un cenicero si me oyera llamarla así) se metió en mi cama, bueno está bien, exagero un poco, más que nada me acompañó en los trayectos de metro de esta semana con La coartada perfecta. Resulta especialmente adecuada la lectura para el transporte público porque son cuentos cortos en los cuales los protagonistas persiguen honrar el título. Cada final sorprende, es genial.



Ninguno de los cinco cuentos tiene desperdicio, tal vez en el primero de los cuentos la mujer(cilla) es retratada como sumisa, emocional y tonta, pero creo que es un poco parte de la presión que necesita el protagonista de la historia para el golpe final.

Sumercé que está leyendo ¿También se llevó a la cama a esta señora? ¿Le gustó? ¿Mucho o muchísimo? Yo rara vez busco específicamente un título pero estoy empezando a sentirme culpable con ella: NO HE LEÍDO EXTRAÑOS EN UN TREN. Les encargo si están cerca y lo tienen por ahí arrumbado en un rincón.

Sí les da pereza clavarse todas las 94 y media paginotas de esta edición, los cuentos que más me gustaron fueron: Maquinaciones, y Variaciones sobre un juego; en orden de más gusto a menos gusto, hoy casi se me pasa mi parada del metro porque estaba terminando de leer. 

Ah! Si me invitan a ver la versión cinematográfica dirigida por Hitchcock no me enojo

jueves, 23 de julio de 2015

Yo fui por pastel y me dieron cheesecake. El adversario de Emmanuel Carrère

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Ya había tenido una experiencia placentera con Emmanuel (ya saben que soy confianzudo) y la contraportada prometía, según yo leo y reproduzco para ustedes abajo con la esperanza de que alcancen a leer, otra novela con un personaje central trastornado. Y pues sí pero no.

Con el propósito de no arruinar el libro para quien lo quiera abordar después de este comentario solo diré que no es una novela, pero sí cabría como relato; sí hay un personaje central trastornado y creo notar un estilo narrativo particular del autor. Emmanuel intenta retratar el estado mental del protagonista con sus acciones que si bien están fuera de lógica, o del sentido común, de alguna manera tienen motivo.

Digo que fui por pastel (ponqué le dicen en mi tierra natal) y me dieron cheesecake, porque no encontré lo que esperaba, sino un sustituto aceptable y agradable.

Como nos da pistas la contraportada, el relato está basado en hechos reales. Aquí un comentario corto sobre ese mote: "basado en" quiere decir que el argumento central sucedió alguna vez, no que esto es un documento histórico.

 Triste tener que aclarar que pasa igual con las telenovelas y los libros sin importar quien los escriba, sin importar si son sobre fútbol o narcotráfico, sin importar si el escenario es Colombia, Rusia o México. Todas esas obras son en gran parte ficción.

Sí es estremecedor. Nos vamos enterando de cómo se va construyendo un castillo de naipes alrededor del protagonista de los eventos.

Definitivamente visitaré de nuevo las letras de Emmanuel. Si a usted le gustan las historias con locos, y a veces le genera cierta simpatía el psicópata, seguramente le va a gustar lo que escribe este francés.

jueves, 16 de julio de 2015

Esa corriente especial. Fuera de juego por Emmanuel Carrère

Esta reseña de reciclaje tiene un propósito, preparar el terreno a la siguiente del mismo autor que será sobre 'El adversario'


Emmanuel Carrère es un escritor francés que ofrece matices profundos y una narrativa agradable en sus novelas, también ha hecho algunos guiones y sigue más o menos activo entre la élite de la cultura en Europa. He encontrado uno de sus trabajos por accidente (como suele pasar) “Fuera de juego” (Hors d'atteinte ? título original) me llamó la atención durante un viaje en el que me había ya quedado sin lectura. Era de lo poco que se permitía comprar en Cuba por esos días, ahora quien sabe cómo estén las cosas.

Frédérique es la protagonista de esta historia, la cual representa la naciente clase media de nuestros tiempos, también con los dilemas propios del ser diferente sin dejar de identificarse con grupos de referencia, de pensar diferente sin estar aislada. Ella lleva una vida de madre soltera y una relación más o menos liberal con el padre de su hijo, hasta que conoce y saborea la ruleta. El juego de azar la lleva por caminos alejados de sus senderos anteriores. Me identifiqué un poco con ella porque entiendo la emoción del juego de azar, la racionalización del éxito alcanzado en la mesa de juego que en realidad depende mucho de factores externos pero que como jugador uno se convence de que por múltiples acciones propias puede influenciar el resultado.

La novela transcurre de manera agradable, el personaje central es realmente profundo y extrañamente cercano a muchas personas de nuestra generación. Recomendado para todos, en especial para quienes han disfrutado de los placeres de los juegos de azar. Perfectamente se lee en un vuelo de dos a cuatro horas.

miércoles, 8 de julio de 2015

Instrucciones para vivir en México (II) Les recomiendo a mi amigo Jorge

Una de las cosas buenas de la ironía es que da permiso de decir cosas y culpar al lector en caso de mal entendido, cómo en el título: no hay instrucciones; más aún, sería imposible (creo yo) disfrutar esta colección de artículos publicados entre 1969 y 1976 sí no se ha tenido un proceso de inmersión en la vida mexicana, y me atrevería decir que en la vida chilanga (léase la experiencia en la capital).

Los artículos están repartidos en seis temáticas:
I. Lecciones de historia patria, debo confesar que me perdí un poquito.
II. Teoría y práctica de la mexicanidad, gran compendio de comportamientos típicos, que no es lo mismo que lógicos y eso es lo importante. De aquí sale Pobres pero solemnes que comenté antes en Instrucciones para vivir en México (I)
III. La familiona revolucionaria, dónde Jorge nos cuenta del proceso democrático, votantes, candidatos y partidos; resulta ser terroríficamente similar al que acaba de pasar.
IV. Con siete copias, una colección de experiencias contra y con la burocracia, aquí ya lo quiero hacer hermano e invitarlo a comer.
V. La lucha por aprender, son comentarios variados sobre la educación, Jorge y yo no podíamos estar de acuerdo en todo y él parece tener cierto desprecio por la educación formal
VI. Las madres y otras mujeres. Son comentarios sobre las mujeres en general y sobre su madre en particular, un poquito machista en algunos casos pero nada que lamentar.

Con Jorge comparto su perspectiva de la democracia, el sufrir de la burocracia (y su total inutilidad para el usuario al menos), algunos padecimientos de la mexicanidad. No comparto algunas ideas sobre las mujeres, o sobre madrugar, y claro que sus escritos sobre el teléfono y las cartas ya están fuera de contexto (no sé si totalmente, igual somos casi las mismas personas). Pero su tono irónico es constante.

Sí duermes arropado con la bandera de México y te enchilas cada que alguien medio dice algo de los mexicanos, mejor no pases de la presentación del libro, por la paz. Por otro lado, si eres capaz de reírte de tu propia mexicanidad, o como yo eres un feliz (sí me quejo, pero contento) extranjero habitando tierras mexicanas este libro te va a dar gusto, te vas a identificar y tal vez quieras consultar uno que otro artículo de vez en cuando, como quien va a contarle a un amigo algún fiasco que tuvo, y este amigo Jorge a su vez te cuenta uno similar que le pasó, pero hace cuarenta años.






viernes, 12 de junio de 2015

Instrucciones para vivir en México (I) Una lectura pospuesta más de lo debido

Voy a poco menos de la mitad del libro que recoge una serie de artículos de Ibargüengoitia para el periódico Excélsior publicados entre 1969 y 1976. Sí alguno está pensando en que ha encontrado el manual definitivo para resolver sus dudas, yo creo que se equivoca. En mi caso hasta ahora ha sido una fuente pródiga de aforismos y ácidos comentarios que comparto en mayoría. Dicho de otra manera: es una colección de trinos brillantes acomodados en entradas de blog que ponen el dedo en la llaga de la cotidianidad de México. Ya de una vez esta es una primera parte porque quiero comentar sobre un artículo en particular porque tiene relación con algo que viví esta semana.

Aquí pueden leer a Jorge (Sí, así como si fuéramos amigos; yo que agarro confianza cuando estoy de acuerdo) Instrucciones para vivir en México pero de todas maneras voy a concentrarme en "Pobres pero solemnes. Lesa majestad" en el apartado segundo "Teoría y práctica de la mexicanidad"

En cualquier organismo mexicano que examinemos, encontraremos una persona que funge como rey y que ejerce poder ilimitado (dentro de sus posibilidades) por derecho divino; un administrador incompetente, y uno o muchos esclavos. Para sustentar lo que acabo de decir, voy a poner dos ejemplos [Aquí solo reproduzco el primero] que me parecen dignos de estudio.
Primer ejemplo. Voy a un balneario de aguas termales que queda en medio de un desierto, a veinte minutos en automóvil de lo que podríamos llamar "la civilización". Llego en coche de alquiler, despido al coche, compro los boletos, que me vende el administrador incompetente: no me dice que la alberca está vacía. No precisamente vacía, sino llena de niños horribles, controlados a gritos por sus respectivas madres. ¿Qué hacer? Yo mismo me he cortado la retirada despidiendo al coche de alquiler. Tengo que esperar hora y media a que venga el camión que hace el servicio regular. Hago de tripas corazón, me pongo en traje de baño y me acuesto en el pasto a tomar el sol, teniendo cuidado de no picarme con las espinas de mezquite que allí abundan. Pasa un rato. Se me ocurre una idea genial: voy a tomarme un Tom Collins. Voy al bar y se lo pido al cantinero, que está leyendo una revista de monitos. Es el rey. Al oír mi voz, suspende el trabajo intelectual al que está entregado, me mira majestuosamente y me dice:
—No tengo hielo. Nomás que venga el "muchacho", lo mando por hielo y le preparo su Tom Collins.
Había que ir por el hielo a un lugar que queda a doscientos metros. Regreso al pasto a tomar el sol. Pasa media hora. De pronto, veo algo que me llena de esperanzas. El esclavo, empujando una carretilla con un pedazo de hielo. Pasan diez minutos. Comprendo que al rey ya se le olvidó que yo quiero un Tom Collins. Voy al bar y le pregunto qué pasó. Él vuelve a dejar su lectura y me dice:
—No tengo ginebra.
Hago una rabieta y le pido otra cosa.
—Ahora se la llevo —me promete.
Vuelta al pasto y al sol. Pasan diez minutos. Vuelta al bar. El cantinero sigue leyendo. Al verme de regreso y al borde de la apoplejía, se da una palmada en la frente y me pregunta:
—¿Qué fue lo que me pidió?
Caray, a mí esto me parece precioso. ¡Un país tan árido, un pueblo tan pobre, una cantina tan furris y todo manejado con tanto desparpajo!
El otro ejemplo también es divertido a su manera, dónde Jorge (ya no como amigo, sino hermano en penurias) va a la oficina de correos para luchar contra los empleados, de manera que las cosas se puedan resolver de la manera debieron hacerlo en un principio pero después del triple de tiempo y energía.

Pues yo estudio en la máxima casa de estudios de México, muy orgulloso, estoy a gusto en el D.F., pero eso no me impide mi sagrado e internacional derecho a la rabieta fundamentada. Para graduarme se deben realizar una serie de trámites, entre ellos algo llamado "revisión de estudios" que implica una verificación documental de que he superado todos los estados necesarios para alcanzar el título; anticipandome a esto hace unas seis semanas llamé para verificar que no faltaran documentos: en dos llamadas, cada una de dos minutos y separadas entre sí por unos quince minutos me dieron buenas noticias. Yo feliz. 

Cuando por fin, al término de un periodo obligatorio de espera por otro asunto con más historia y rabietas involucradas, escribí para verificar que mi trámite diera curso correctamente, de nuevo me indican que están perfectos todos mis documentos y que vaya a pagar una cantidad, y comenzar con la revisión de estudios. 

Peeero llego a la ventanilla de 'administración escolar' (¡¡¡qué eufemismo!!!) dónde está un funcionario que decide hacer su trabajo concienzudamente y revisar tres veces los documentos, preguntándome en cada ocasión cuáles son algunos de ellos, para organizarlos en orden cronológico, y proferir el siguiente veredicto:

- Sí joven, todo está bien. Pero sus calificaciones están de uno a cinco, y aquí tenemos un sistema de uno a diez; entonces tiene que ir a pedir una e-qui-va-len-cia de -pro-me-dio, en la oficina de DGEA, Ah no!, Degire (DGIRE) para que sus promedios queden de uno a diez.

A mí los títulos nobiliarios poco me importan (así que joven en lugar de maestro, como les gusta en esa facultad no interesa), y prefiero que me expliquen las cosas con claridad porque soy muy despistado, y un doctorado no me a quitar lo pendejo. Pero esa equivalencia es un requisito de admisión, reitero REQUISITO DE ADMISIÓN. Bajo el supuesto de que no lo entregué nunca, me he inscrito ilegalmente los últimos cuatro años.

La rabieta, a la cual sostengo que debo tener derecho amparado en leyes internacionales, me la guardé para mis adentros y mantuve (creo) la compostura mientras le dije al funcionario que eso era un requisito de admisión, que deberían tenerlo, que tal vez había otro expediente con mi nombre... sólo me faltó ofrecerme para buscar en el archivo; luego fui a la coordinación del doctorado para ver si tal vez tuvieran una copia. Primero me miraron como si hubiera pedido un cóctel de camarones en una zapatería, luego con característica parsimonia revisaron mi expediente página por página (el mío es como un tercio más grueso que cualquier nacional por las apostillas) para llegar al fatal veredicto: pues debe ser que no lo entregaste. Qué desparpajo!!!

Para no extenderme más no comentaré sobre el desacuerdo entre ambas oficinas, separadas por unos cuarenta metros en el mismo edificio, acerca de qué hacer con mis documentos completos una vez que entregué de mi propio archivo una copia del mentado documento (el cuál en sí mismo tiene otra historia con ilógicas olímpicas y justificadas rabietas) El caso es que ya puedo esperar de 15 a 20 días laborales para tener la revisión de estudios. Jorge, hermano: un abrazo.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Seamos seguidores

Seamos Seguidores

La idea de esta entrada es que nos ayudemos entre bloggers.
Esto es muy facil, consiste en que ustedes sigan mi blog y comenten esta entrada con el link a su blog y yo también los sigo. 
Después, ustedes se llevan esta imagen y esta explicación a una entrada en su blog para que otros bloggers los sigan y ustedes sigan a los que les comenten. 

No tienen que enlazar nada ni nombrar a ningún otro blog. 
Si quieren pueden poner esta imagen como banner, pero sería para que otros bloggers encuentren mas fácilmente su entrada.

¡Solo es publicar y devolver!

sábado, 16 de mayo de 2015

Declaración de aclaraciones

Autorretrato
Me parece divertido leer y más divertido conversar sobre lo que se lee, pero resulta improbable conocer a alguien en una fiesta que comparta algunas lecturas con uno y quiera cambiar opiniones al respecto; por eso hago este nuevo intento de provocar conversaciones sobre lecturas.

Nuevo intento porque he realizado ejercicios en mis redes sociales, y seguramente reciclaré algunas de esas opiniones aquí, con la esperanza de un alcance mayor de público e incrementar las posibilidades de leer reacciones.

Mera lectura es donde iré opinando sobre lo que deliberadamente busco y lo que accidentalmente encuentro; hay de todo, principalmente literatura, también texto, periodismo, redes sociales y hasta sátira (género que se está poniendo de moda con iniciativas como Actualidad Paramericana o El Deforma).

El estilo es intencionalmente parcializado y provocativo, lo que aquí está escrito no es (necesariamente) lo que opino personalmente; mi posición sobre la mayoría de los temas es de extremo centro, este blog es de 'quiero pisar cayos'. Así que no lo tome personal, pero intente desmontar la retórica de cada publicación.

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