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jueves, 16 de julio de 2015

Esa corriente especial. Fuera de juego por Emmanuel Carrère

Esta reseña de reciclaje tiene un propósito, preparar el terreno a la siguiente del mismo autor que será sobre 'El adversario'


Emmanuel Carrère es un escritor francés que ofrece matices profundos y una narrativa agradable en sus novelas, también ha hecho algunos guiones y sigue más o menos activo entre la élite de la cultura en Europa. He encontrado uno de sus trabajos por accidente (como suele pasar) “Fuera de juego” (Hors d'atteinte ? título original) me llamó la atención durante un viaje en el que me había ya quedado sin lectura. Era de lo poco que se permitía comprar en Cuba por esos días, ahora quien sabe cómo estén las cosas.

Frédérique es la protagonista de esta historia, la cual representa la naciente clase media de nuestros tiempos, también con los dilemas propios del ser diferente sin dejar de identificarse con grupos de referencia, de pensar diferente sin estar aislada. Ella lleva una vida de madre soltera y una relación más o menos liberal con el padre de su hijo, hasta que conoce y saborea la ruleta. El juego de azar la lleva por caminos alejados de sus senderos anteriores. Me identifiqué un poco con ella porque entiendo la emoción del juego de azar, la racionalización del éxito alcanzado en la mesa de juego que en realidad depende mucho de factores externos pero que como jugador uno se convence de que por múltiples acciones propias puede influenciar el resultado.

La novela transcurre de manera agradable, el personaje central es realmente profundo y extrañamente cercano a muchas personas de nuestra generación. Recomendado para todos, en especial para quienes han disfrutado de los placeres de los juegos de azar. Perfectamente se lee en un vuelo de dos a cuatro horas.

lunes, 13 de julio de 2015

Respuestas salmódicas colombianas ¿De verdad mejoramos?

Esta entrada surge a causa de un intercambio con @lucaspe en twitter que comenzó por la fuga de "El chapo" y siguió a la comparación con Colombia, la de ahora y la de la década de los 80. Y me dí cuenta de algo: mi credo es un colombianismo que tiene por dogma central: 'Colombia va mejorando'. Como que me he venido aferrando a esa afirmación sin mucho examen de la misma, con apenas una comparación de lo que me acuerdo de los noticieros de la época con lo que veo ahora, y pues que la verdad eso no está bien. Así que a riesgo de salir lastimado, comienzo este examen antes de conocer los resultados; a ver qué pasa.

Como no es un ejercicio serio, y por casualidad solo mencionamos una variable en nuestra conversación con Lucas y Catherine, pues intentaré comparar primero la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes (se mencionó Medellín, si encuentro más ciudades lo hago) y luego veré si encuentro datos de qué proporción de éstas se relacionan con narcotráfico. Pero creo que ya el primer dato es importante, es una señal de 'mejor o peor' más allá de la tendencia ideológica de cualquiera. (nótese, y espero que me crean, que propongo lo que pondrá a prueba mí dogma/opinión colombianista antes de buscar los datos).

Después de un rato de navegar entre diferentes aproximaciones, como de opinión Medellín ya no es de las más peligrosas o una mirada más estadística Evolución de la tasa de homicidios en Medellín 1975-2003   decidí ver la fuente de tan halagüeños datos de mejora las 50 ciudades más violentas 2014 de una nota de El Tiempo y otras que se colgaron de ahí.

Luego de una lectura (superficial, debo reconocer) todos los estudios (dos, vale que es un blog) apuntan a lo mismo: Medellín ha mejorado significativamente, digo mejorado en una comparación consigo misma. Quiero decir que 24.5 homicidios por cada 100.000 habitantes no es deseable, eso no hace una ciudad segura y uno se puede conformar con eso, pero en mucho mejor que 89, o que 400.

De esos no sé cuántos estarán, o no, relacionados con narcotráfico, y más aún no me atrevería a cuestionar si ahí suman o no las muertes causadas por el conflicto interno (yo asumo que no, pero es una presunción de mi parte). Pero creo que el número es muy elocuente, podemos hacer el ejercicio para otras ciudades, pero a riesgo de 'get to cocky' creo que Medellín es representativo en lo que a violencia en la urbe colombiana se refiere.

Otros aspectos, como en lo rural sí son (creo yo) trabajo de campo. Una labor en la que Lucas nos lleva mucha ventaja a la mayoría. Porque sí para las ciudades los datos pueden ser lodosos (de hecho no encontré datos de este año, para poner un ejemplo) para el campo y las selvas la cuestión puede resultar inexistente.

Creo que seguiré diciendo que sí hay problemillas de seguridad en Colombia, pero nada que ver con lo que está pasando en México hoy, que se parece a lo que pasaba hace 30 años (pucha, TREINTA!) cuando Pablo Escobar y todo ese rollo.



miércoles, 8 de julio de 2015

Instrucciones para vivir en México (II) Les recomiendo a mi amigo Jorge

Una de las cosas buenas de la ironía es que da permiso de decir cosas y culpar al lector en caso de mal entendido, cómo en el título: no hay instrucciones; más aún, sería imposible (creo yo) disfrutar esta colección de artículos publicados entre 1969 y 1976 sí no se ha tenido un proceso de inmersión en la vida mexicana, y me atrevería decir que en la vida chilanga (léase la experiencia en la capital).

Los artículos están repartidos en seis temáticas:
I. Lecciones de historia patria, debo confesar que me perdí un poquito.
II. Teoría y práctica de la mexicanidad, gran compendio de comportamientos típicos, que no es lo mismo que lógicos y eso es lo importante. De aquí sale Pobres pero solemnes que comenté antes en Instrucciones para vivir en México (I)
III. La familiona revolucionaria, dónde Jorge nos cuenta del proceso democrático, votantes, candidatos y partidos; resulta ser terroríficamente similar al que acaba de pasar.
IV. Con siete copias, una colección de experiencias contra y con la burocracia, aquí ya lo quiero hacer hermano e invitarlo a comer.
V. La lucha por aprender, son comentarios variados sobre la educación, Jorge y yo no podíamos estar de acuerdo en todo y él parece tener cierto desprecio por la educación formal
VI. Las madres y otras mujeres. Son comentarios sobre las mujeres en general y sobre su madre en particular, un poquito machista en algunos casos pero nada que lamentar.

Con Jorge comparto su perspectiva de la democracia, el sufrir de la burocracia (y su total inutilidad para el usuario al menos), algunos padecimientos de la mexicanidad. No comparto algunas ideas sobre las mujeres, o sobre madrugar, y claro que sus escritos sobre el teléfono y las cartas ya están fuera de contexto (no sé si totalmente, igual somos casi las mismas personas). Pero su tono irónico es constante.

Sí duermes arropado con la bandera de México y te enchilas cada que alguien medio dice algo de los mexicanos, mejor no pases de la presentación del libro, por la paz. Por otro lado, si eres capaz de reírte de tu propia mexicanidad, o como yo eres un feliz (sí me quejo, pero contento) extranjero habitando tierras mexicanas este libro te va a dar gusto, te vas a identificar y tal vez quieras consultar uno que otro artículo de vez en cuando, como quien va a contarle a un amigo algún fiasco que tuvo, y este amigo Jorge a su vez te cuenta uno similar que le pasó, pero hace cuarenta años.






sábado, 4 de julio de 2015

¡¡¡ME PARAN ESA PELEA YA!!!

Yo siempre supongo que en un problema donde las ideas parecen no transitar entre grupos que difieren de posición es porque hay ideologías más que propuestas; y entre más gente opinando aumenta la probabilidad de que esto suceda . Quiero proponer un ejercicio de lógica simple y otro de lógica de sobrevivencia, sí eso tiene algo de sentido podríamos pasar a discutir los aspectos prácticos, jurídicos, sociopolíticos y de historia que les parezca ¿vale? (Sé que he dicho que hago pocas preguntas retóricas, pero síganme esta vez por favor)

La cuestión es que cuando un adulto responsable ve una pelea entre niños la detiene, sin preguntar causas o provocadores; el asunto es que hay violencia, daño físico eso está mal y debe ser detenido ¿no? Yo creo que sí, cualquier daño entre seres humanos no está bien así que hasta ahí la lógica no tiene falla.

Los niños dirán:

- Él empezó
- No, él empezó porque me dijo feo

Y así puede ir la argumentación pero el objetivo de quien detenta el poder, la responsabilidad y la 'sabiduría' es parar la violencia. ¿Vamos de acuerdo? (Espero que sí, porque esta pregunta tampoco espera respuesta).

Así las cosas lo importante es detener la violencia. Pero claro, estamos hablando de dos niños que lo mucho que harán es romperse un par de huesos en el peor de los casos, vale, tal vez no el peor pero es la idea. Ampliemos el problema: uno de los niños ha estado increpando al otro de manera agresiva durante varios meses.

La idea no cambia, la situación no está cambiando: hay una dinámica violenta que provoca daño a los actores. Aquí viene la lógica de sobrevivencia. Cuándo uno está en una pelea, en el momento de recibir los golpes, la lógica se va por la ventana; ya es cuestión animal, es regresar el daño con el propósito de no recibir más. Sí uno está en el monte, me imagino porque nunca he estado en situación parecida, recibiendo plomo de alguien, pues lo regresa.

Yo no creo que los colombianos que están en las selvas enviando plomo tengan mucha consciencia de porqué están ahí, llegan por circunstancias ajenas a ellos, para mí no es que hay unos malos que quieren matar a unos buenos. Para mí hay unas personas que aprovechan la ausencia del gobierno para hacer dinero controlando territorio, algunas en nombre de las fuerzas del ejército y otras en nombre de otros, y atraen a jóvenes sin educación, dinero u oportunidades o cultura para ver más allá de las armas como medio de vida.

Sí hay jóvenes que se unen al ejército con ideales, y eso está bien; pero hay que entender que hay otros que llegan a grupos al margen de la ley (guerrillas, paramilitares, y crimen organizado) por falta de visión de las opciones posibles, o por falta real de las mismas; matarlos porque están ahí no es la manera de acabar con esos movimientos por la sencilla razón de que llegarán otros elementos que se encuentran en las mismas circunstancias. Yo sueño (aquí sí no pienso ni creo) que si paramos la pelea podemos dedicar energía a cambiar las circunstancias que empujan a las personas a unirse a grupos al margen de la ley, los que sean.

viernes, 12 de junio de 2015

Instrucciones para vivir en México (I) Una lectura pospuesta más de lo debido

Voy a poco menos de la mitad del libro que recoge una serie de artículos de Ibargüengoitia para el periódico Excélsior publicados entre 1969 y 1976. Sí alguno está pensando en que ha encontrado el manual definitivo para resolver sus dudas, yo creo que se equivoca. En mi caso hasta ahora ha sido una fuente pródiga de aforismos y ácidos comentarios que comparto en mayoría. Dicho de otra manera: es una colección de trinos brillantes acomodados en entradas de blog que ponen el dedo en la llaga de la cotidianidad de México. Ya de una vez esta es una primera parte porque quiero comentar sobre un artículo en particular porque tiene relación con algo que viví esta semana.

Aquí pueden leer a Jorge (Sí, así como si fuéramos amigos; yo que agarro confianza cuando estoy de acuerdo) Instrucciones para vivir en México pero de todas maneras voy a concentrarme en "Pobres pero solemnes. Lesa majestad" en el apartado segundo "Teoría y práctica de la mexicanidad"

En cualquier organismo mexicano que examinemos, encontraremos una persona que funge como rey y que ejerce poder ilimitado (dentro de sus posibilidades) por derecho divino; un administrador incompetente, y uno o muchos esclavos. Para sustentar lo que acabo de decir, voy a poner dos ejemplos [Aquí solo reproduzco el primero] que me parecen dignos de estudio.
Primer ejemplo. Voy a un balneario de aguas termales que queda en medio de un desierto, a veinte minutos en automóvil de lo que podríamos llamar "la civilización". Llego en coche de alquiler, despido al coche, compro los boletos, que me vende el administrador incompetente: no me dice que la alberca está vacía. No precisamente vacía, sino llena de niños horribles, controlados a gritos por sus respectivas madres. ¿Qué hacer? Yo mismo me he cortado la retirada despidiendo al coche de alquiler. Tengo que esperar hora y media a que venga el camión que hace el servicio regular. Hago de tripas corazón, me pongo en traje de baño y me acuesto en el pasto a tomar el sol, teniendo cuidado de no picarme con las espinas de mezquite que allí abundan. Pasa un rato. Se me ocurre una idea genial: voy a tomarme un Tom Collins. Voy al bar y se lo pido al cantinero, que está leyendo una revista de monitos. Es el rey. Al oír mi voz, suspende el trabajo intelectual al que está entregado, me mira majestuosamente y me dice:
—No tengo hielo. Nomás que venga el "muchacho", lo mando por hielo y le preparo su Tom Collins.
Había que ir por el hielo a un lugar que queda a doscientos metros. Regreso al pasto a tomar el sol. Pasa media hora. De pronto, veo algo que me llena de esperanzas. El esclavo, empujando una carretilla con un pedazo de hielo. Pasan diez minutos. Comprendo que al rey ya se le olvidó que yo quiero un Tom Collins. Voy al bar y le pregunto qué pasó. Él vuelve a dejar su lectura y me dice:
—No tengo ginebra.
Hago una rabieta y le pido otra cosa.
—Ahora se la llevo —me promete.
Vuelta al pasto y al sol. Pasan diez minutos. Vuelta al bar. El cantinero sigue leyendo. Al verme de regreso y al borde de la apoplejía, se da una palmada en la frente y me pregunta:
—¿Qué fue lo que me pidió?
Caray, a mí esto me parece precioso. ¡Un país tan árido, un pueblo tan pobre, una cantina tan furris y todo manejado con tanto desparpajo!
El otro ejemplo también es divertido a su manera, dónde Jorge (ya no como amigo, sino hermano en penurias) va a la oficina de correos para luchar contra los empleados, de manera que las cosas se puedan resolver de la manera debieron hacerlo en un principio pero después del triple de tiempo y energía.

Pues yo estudio en la máxima casa de estudios de México, muy orgulloso, estoy a gusto en el D.F., pero eso no me impide mi sagrado e internacional derecho a la rabieta fundamentada. Para graduarme se deben realizar una serie de trámites, entre ellos algo llamado "revisión de estudios" que implica una verificación documental de que he superado todos los estados necesarios para alcanzar el título; anticipandome a esto hace unas seis semanas llamé para verificar que no faltaran documentos: en dos llamadas, cada una de dos minutos y separadas entre sí por unos quince minutos me dieron buenas noticias. Yo feliz. 

Cuando por fin, al término de un periodo obligatorio de espera por otro asunto con más historia y rabietas involucradas, escribí para verificar que mi trámite diera curso correctamente, de nuevo me indican que están perfectos todos mis documentos y que vaya a pagar una cantidad, y comenzar con la revisión de estudios. 

Peeero llego a la ventanilla de 'administración escolar' (¡¡¡qué eufemismo!!!) dónde está un funcionario que decide hacer su trabajo concienzudamente y revisar tres veces los documentos, preguntándome en cada ocasión cuáles son algunos de ellos, para organizarlos en orden cronológico, y proferir el siguiente veredicto:

- Sí joven, todo está bien. Pero sus calificaciones están de uno a cinco, y aquí tenemos un sistema de uno a diez; entonces tiene que ir a pedir una e-qui-va-len-cia de -pro-me-dio, en la oficina de DGEA, Ah no!, Degire (DGIRE) para que sus promedios queden de uno a diez.

A mí los títulos nobiliarios poco me importan (así que joven en lugar de maestro, como les gusta en esa facultad no interesa), y prefiero que me expliquen las cosas con claridad porque soy muy despistado, y un doctorado no me a quitar lo pendejo. Pero esa equivalencia es un requisito de admisión, reitero REQUISITO DE ADMISIÓN. Bajo el supuesto de que no lo entregué nunca, me he inscrito ilegalmente los últimos cuatro años.

La rabieta, a la cual sostengo que debo tener derecho amparado en leyes internacionales, me la guardé para mis adentros y mantuve (creo) la compostura mientras le dije al funcionario que eso era un requisito de admisión, que deberían tenerlo, que tal vez había otro expediente con mi nombre... sólo me faltó ofrecerme para buscar en el archivo; luego fui a la coordinación del doctorado para ver si tal vez tuvieran una copia. Primero me miraron como si hubiera pedido un cóctel de camarones en una zapatería, luego con característica parsimonia revisaron mi expediente página por página (el mío es como un tercio más grueso que cualquier nacional por las apostillas) para llegar al fatal veredicto: pues debe ser que no lo entregaste. Qué desparpajo!!!

Para no extenderme más no comentaré sobre el desacuerdo entre ambas oficinas, separadas por unos cuarenta metros en el mismo edificio, acerca de qué hacer con mis documentos completos una vez que entregué de mi propio archivo una copia del mentado documento (el cuál en sí mismo tiene otra historia con ilógicas olímpicas y justificadas rabietas) El caso es que ya puedo esperar de 15 a 20 días laborales para tener la revisión de estudios. Jorge, hermano: un abrazo.

sábado, 6 de junio de 2015

No sé si soy neomachista. Alguien edúqueme en ¿Qué es el feminismo?

Hace unas semanas leí algo acerca de los neomachistas El neomachista 10 frases para detectarlo y hace poco en mi país (soy colombiano por sí la curiosidad los tenía al borde del asiento) se ha aprobado una ley para castigar el feminicidio.

La cuestión es que yo sí me considero un poquito ortogranazi (debemos escribir bien, hay mucho español para usar, aprovechar y mantener antes de seguir con barbarismos del inglés y seguramente pronto del francés) entonces esto de crear palabras nuevas para realidades que ya son concretas y habían sido nombradas me parece que antes de generar igualdad, acentúa diferencias. Por eso me acordé del artículo mencionado, porque al menos en dos de esa lista caigo completo.

Entonces quise buscar otras opiniones, entre las cuáles encontré algo de revistas de moda y cosillas así que ni al caso, vi esto El neomachista en España una cuestión es muy seria y es una categoría en la cuál no caigo y entonces no sé ¿Soy neomachista? 

A mí sí me parece que hablar de presidenta es un adefesio ¿estudianta? Los primeros estudiantes eran los que iban a las universidades (sí, creadas por una iglesia patriarcal) dónde los únicos que ostentaban ese título tenían pene; no sé sí lo usaban para cosas placenteras o no, ni con quien, pero para lo que nos interesa: hombres. La etimología de la palabra me dice que estudiante, es el ente que ejerce o practica el estudio, así va entonces con: la presidencia, la docencia, la gerencia... (creo que ya me expliqué). Lo que cambió no fue que hubo de pronto estudiantes y estudiantas, sino que la acepción de la palabra se fue identificando con que hay los y las estudiantes. 

Vamos a lo mismo con otro detalle: violencia de género. Lo que yo (en mi infinita ignorancia de esto) leo es que alguien recibe algún tipo de violencia por un conjunto de roles sociales que ha asumido en una sociedad determinada que caracterizan un género. Así puestos, sí alguien porque es o decide ser hombre, mujer, lesbiana, transexual, asexual, o cualquier otra posibilidad que hubiere y por ello esa persona (já, no pienso tampoco usar arrobas o equis, también es lesión al español) es ridiculizada, golpeada, excluida, o asesinada; estamos hablando de violencia de género. Pero la Psicóloga Marta Güelfo Márquez me dice que no, y he leído y oído definiciones similares de otras feministas. Cuando llegamos a esas definiciones de violencia de género, o la especificidad de feminicidio, me parece que me están diciendo que es más grave la violencia contra la mujer, y los demás humanos que se arreglen como puedan.

Vamos a caer en lo mismo cuando quiera hacer un examen etimológico de la palabra feminismo, no lo haré y tomaré la definición por origen y actual bandera del movimiento (sí es un ismo ¿no?) de aquí feminismo busca la igualdad. Pero lo que yo siento es que no, y se preocupa únicamente por limar las desigualdades que sufren las mujeres (porque sí las sufren, aquí y en países más desarrollados y en menos) y resulta que en un proceso de búsqueda de igualdad todos seden, pero todos reciben ¿no es lógico? Lo que voy a decir a continuación va a resultar pueril, pero es para ilustrar el punto.

En los círculos que frecuento he notado que se ha convertido en aceptado, y hasta celebrado, que las mujeres expresen su libido; publican fotos de hombres atractivos, lanzan miraditas, aquí en México van a las luchas a gritarles a los enmascarados de sus sueños ¿Debo aclarar qué percepción producen o producimos quienes comentamos sobre la belleza de alguna actriz o modelo? 

Los comentarios jocosos, o chascarrillos acerca de la habilidad de las féminas para conducir, luchar o matar bichos, están totalmente censurados para el hombre heterosexual, en especial si está soltero y aspira a cambiar esa condición. Peeero sí está muy divertido decir que los hombres no sabemos cocinar, somos nulos para la empatía, nuestra crianza de los hijos es descuidada cuando menos. Digo, son temas de la menor importancia, pero yo, simple hombre ignorante veo dos cosas: lesión del español en un proceso de acentuar diferencias; y una lucha que no propende por alcanzar igualdad, sino por limar diferencias de un lado.

Entonces ¿Qué es feminismo? Antes de que quieran encontrarme para cortarme ese trocito de carne que me caracteriza mi sexo, intenten, por favor, educarme al respecto. Pero con calma que me tardo. Antes de abandonar la causa y decir "otro listillo que no entiende :P" échenme algo de lectura con sustancia que me explique mis inquietudes sobre esas lesiones al español, por qué son importantes para que tengamos las mismas oportunidades, y por favor ¿Soy neomachista? y sí es así ¿eso tendrá cura?

jueves, 4 de junio de 2015

Alice (in)Munro y Las lunas de Júpiter o a mí no me gustó.

La octogenaria ganadora del premio Nobel de literatura en el 2013 es reseñada en la contraportada como “maestra mundial del relato contemporáneo. Sus cuentos destilan la melancolía americana de Carson McCullers, Eudora Welty y Raymond Carver, y además ostentan una profundidad absolutamente chejoviana.”

Entiendo que las reseñas tengan que halagar superlativamente, pero la última frase ya me parecía mucho; pero como está por aquí el libro, parte de una pequeña herencia accidental que deja mi anterior compañero de apartamento (si pasó a mejor vida, se casó) pues me dispuse a leer “Las lunas de Júpiter”.

Los relatos cortos son protagonizados por mujeres, que narran en primera persona en la mayoría de las ocasiones, con un ritmo constante y ameno, lo que no quiere decir lineal. 

¡Vaya! Sí entretienen los cuentos; todos ambientados en Canadá, en lugares que por sus descripciones yo (ajá, pues desde mi estrecha visión) llamaría pueblos, sin que eso quiera decir que son más o menos, sino que eso es lo que son.

Lo que no me gustó fueron sus narradoras. Un conjunto de puritanas, cuando menos, y solapadas cuando más. Algunas sumisas y temerosas del otro, de los otros y de las otras, de una manera tan impresionante, tan grande que para mí eso de “relato contemporáneo” puede ser que se refiere a arte contemporáneo, ese de principios del siglo XX cuando nació la escritora.

Lo recomiendo para quienes gustan de la lectura de actualidad, de lo que se está comentando. Los que preferimos que la literatura también nos divierta, más que nos conmueva, tal vez no es lo indicado.

Entrada destacada

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